viernes, julio 06, 2012














Considero que la mujer ha cambiado, no sólo en los últimos treinta años, sino también en los últimos treinta días, en los últimos treinta minutos y en los últimos treinta segundos. Una mujer nunca es la misma. Ser una cosa distinta en cada instante es su personalidad; que cada hora de su vida anterior sea como la cambiante sucesión de imágenes que componen un solo movimiento en una cinta cinematográfica maravillosa, ese es el encanto más fascinante de la condición femenina.
Aquiles Nazoa